lunes, 20 de diciembre de 2010

sangre - carver

SANGRE




Éramos cinco a la mesa de juego

sin contar al croupier

y su ayudante. El hombre

de junto a mí tenía los dados

en la mano.

Se sopló los dedos, dijo:

¡Vamos, pequeños! Y se inclinó

sobre la mesa para tirar.

En ese momento, una sangre roja brotó

de su nariz, salpicando

el verde paño de fieltro. Soltó

los dados. Se echó hacia atrás pasmado.

Y luego aterrorizado cuando la sangre

corrió por su camisa abajo. ¡Dios mío!

¿qué me está pasando?

gritó. Se agarró a mi brazo.

Oí funcionar los motores de la Muerte.

Pero en aquella época yo era joven,

y estaba borracho, y quería jugar.

No tenía por qué escuchar.

Así que me largué. No me volví ni siquiera,

ni encontré esto dentro de mi cabeza, hasta hoy.


carver

No hay comentarios:

Publicar un comentario