SEMILLAS
Intercambio nerviosas miradas
con el hombre que le vende
semillas de sandía a mi hija.
La sombra de un pájaro pasa
sobre nuestras manos.
El vendedor levanta el látigo &
se apura tras de su viejo caballo
rumbo a Beersheba.
Me ofreciste las semillas que escogí.
Ya has olvidado al hombre
el caballo
las sandías mismas &
algo invisible fue la sombra
entre el vendedor & mí mismo.
Acepto tu don aquí
sobre el camino seco.
Alargo la mano para recibir
tu bendición.
sábado, 29 de enero de 2011
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